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¿QUÉ SIGNIFICA NI TONTOS NI MARXISTAS?

In Sin categoría on 21 marzo, 2012 at 9:55

¿QUÉ SIGNIFICA NI TONTOS NI MARXISTAS?

En ciencias sociales, no se conoce método de análisis y síntesis del conocimiento que supere al marxismo. No es que sea el método mejor; es que es el único. Pero lo mismo que a la gente de Media Markt no gusta que la tomen por tonta, tampoco gusta, o “no se lleva”, que nos tomen por marxistas.

Ni tontos ni marxistas nació como frase en respuesta a un artículo de Alfonso Lazo en el que el ilustre se despachaba con aquello de que la democracia es lo menos malo que se conoce, frase piloto del pensamiento tópico, más de derechas que sus muertos. (Donde muertos adquiere todo su sentido literal, porque los tiene, y muchos, la democracia.)

Ni tontos ni marxistas, no hace falta leer a Marx ni ser muy listo para darse cuenta de la vaina que nos venden por democracia. Estaremos de acuerdo en que la democracia mejor sería la más estadística. Contra la estadística y a favor ‑es un decir‑ de la democracia ahí están esos países que eligen presidente a su banquero (Pujol, Berlusconi).

El pilar de la democracia es ridículo y se basa en el principio de “igualdad (todos somos iguales) ante la ley”. Riamos pues. Y no hace falta comparar los tratos que de la justicia reciben Garzón, Urdangarín o un vagabundo común. Aunque la justicia funcione, ya dijo Marx que todo derecho es el derecho de la desigualdad, o sea que, incluso tratando por igual a esas personas, la desigualdad se queda como está. Somos 364 días del año desiguales pero un día, el de las urnas, “una persona, un voto”. ¿Mande?

El mecanismo que consagra la desigualdad es doble: representación y profesionalización. Representación no es presentación, igual que el teatro no es la realidad. Si en teatro hay público y actores, en la democracia hay una clase política (activa) y una masa electoral (pasiva). Añadan censos, circunscripciones, sistemas más o menos proporcionales. Fijen un sueldo a sus señorías y unas condiciones para su mandato. Con ustedes: ¡la democracia!

Pero si la democracia fuese democrática, las clases trabajadoras ganarían por goleada. Si la democracia fuese democrática, resultaría un poder diferenciado de los otros poderes del Estado y ni la monarquía ni la banca ni las iglesias ni la milicia tendrían nada que hacer allí. Bastante sería que el banquero siguiera siendo banquero; y el señor obispo, obispo. De cuya existencia democrática (tema de la democracia social) habíamos dicho que no íbamos a hablar hoy, ni tontos ni marxistas. Ni demócratas.

Y DESPUÉS DE LA HUELGA, ¿QUÉ?

In Sin categoría on 15 marzo, 2012 at 13:56

DESPUÉS DE LA HUELGA, ¿QUÉ?

La huelga en uves periodísticas

  1. Quién convoca. El bipartidismo sindical. A diferencia del bipartidismo político, cabe preguntarse por qué Comisiones no se separa de UGT o por qué entonces no se unifican. Sobra decir lo mucho que nos cuesta distinguir entre uno y otro sindicato y lo bien que vendría la unidad sindical.
  2. Qué, cuándo, dónde y cómo convocan. Hay huelgas sectoriales y hay huelgas indefinidas. Hay huelgas laborales y las hay testimoniales o políticas. En España el derecho a la huelga cubre la falta justificada al trabajo, es derecho privado y de pago, no público y gratuito como otros derechos civiles. Entre eso y que hay sectores más estratégicos que otros, sindicatos de pilotos, controladores o maquinistas tienen la huelga fácil. En cambio, mueren por asfixia económica (si no trabajo, no gano) las huelgas de quienes más las necesitan, oficios por cuenta propia o los peor pagados.
  3. Por qué y para qué. La huelga está motivada por la gran recesión, antes llamada crisis. La huelga se plantea para mejorar (o impedir que empeore) el sistema, no para cambiar de sistema. De las huelgas se sale con moral o se sale con reivindicaciones conseguidas. Las que no están claras son las huelgas de “y después de la huelga, ¿qué?” Ni tontos ni marxistas: después de esta huelga, más Grecia y más sindicatos.

maternidad y recesión

In Sin categoría on 20 febrero, 2012 at 11:21

Daniel Lebrato

PARA HABLAR DE LA MATERNIDAD (Lluvia de ideas)

Las nuevas españolas han de asumir su maternidad ante una sanidad y una seguridad social progresivamente privatizadas.

Ni tontos ni marxistas, se entiende que hablamos de maternidad consciente y embarazo deseado. Se entiende que el tema se aborda desde un punto estrictamente personal (egoísta, vale decir) sin entrar en conversaciones del tipo lo natural instintivo frente a lo social cultural, por ejemplo. En el debate hay que admitir nuestra imperfecta vida, desigual mezcla de natural y artificial, y la interacción continua entre individuo y sociedad. Si el instinto y el sexo juegan un papel alto y claro en el primer planteamiento de la maternidad, desamores y divorcios prueban que el tema es más complejo. Importa no hacer dibujos animados. Ser madre no es tener un bebé. Llega un día que al bebé le huelen los pies, hay que pagarle el dentista y los estudios de una carrera interminable.

A/ Variantes de partida
Yo en el mundo

            1. Sexuales:                 macho/hembra

            2. Sexualidades:          homo/hétero

            3. Familiares:              parental/no parental, con/sin prole previa

            4. Sociales:                  lugar que ocupo en el modo de producción

            5. Personales:              edad, estado, salud, creencias, etc.

            6. Geográficas:            contexto político, social y religioso

            7. Legales:                   derechos entre personas, derechos civiles, la herencia

            8. Alternativas:                       adopción o renuncia

B/ Variantes de futuro
Otro ser en el mundo

Desde el principio, si será niño o niña, si le tengo asegurada una posición social. Hacen falta respuestas existenciales y sociales convincentes referidas no al futuro de la humanidad, sino a un futuro concreto y único: traer al mundo un ser, ¿para qué?

En España una generación de perfiles mileuristas atraviesa ahora la edad de la maternidad con la necesidad de buscarse la vida en plena recesión, contexto y situación más hostiles que los de su generación. Hasta el presente, era más fácil. Los hijos venían a un mundo mejor.

Partiendo de un lenguaje que abarca en padre tan diferentes cosas como padre y madre, una mujer no debería ser madre si no puede asegurar la buena vida de su unidad familiar. La mujer o su benefactor (el Estado) han de prever un depósito equivalente a lo que cuesta mantener un ser humano de por vida.

Cuando se privatiza el estado del bienestar, la maternidad también se privatiza. Las nuevas españolas han de asumir su maternidad ante una sanidad y una seguridad social progresivamente privatizadas, horizonte que obliga a la maternidad a un plan de cobertura y viabilidad. Como un piso o un plan de pensiones.

Ni la pareja ni los amores tienen mucho que ver aquí. Tampoco la ayuda de unos padres y madres que más pronto que tarde han de faltar. La vida es dura y la maternidad, cuando no responde a la prole como solución (proletaria), adquiere un coste capitalista que hay que asumir. Como una hipoteca.

O la revolución.

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